El aprendizaje de lenguas extranjeras y la tartamudez – algunas reflexiones

Ronan Miller está haciendo un doctorado en España, investigando cómo la ansiedad afecta a personas que tartamudean en las clases de lengua extranjera. Él cree que algunos comportamientos de las personas que tartamudean en realidad pueden ayudar en el aprendizaje de una lengua extranjera, y ofrece 10 consejos.

 

A pesar de que la tartamudez se reconozca principalmente como un problema mecánico relacionado con la fluidez del habla, el impacto que puede tener en los comportamientos y actitudes de un individuo con el lenguaje es discutiblemente de una importancia mucho mayor. Muchas personas que tartamudean crecen dedicando un esfuerzo considerable para evitar tartamudear debido a la percepción de las reacciones negativas y consecuencias que esto conlleva. En mi opinión, algunos de estos comportamientos, como evitar ciertas palabras o adaptar la estructura de las frases, podrían reformularse y utilizarse de forma beneficiosa en el aprendizaje de una lengua extranjera. {Abajo} Presento algunos métodos, enfoques y prácticas que pueden ayudar a las personas que tartamudean a aprender un idioma extranjero de manera más efectiva.

 

Mi historia

 

Hablo inglés nativo y obtuve el nivel F en alemán en el GSCE, que estudié entre los 11 y 16 años. Esto fue prueba suficiente para que me considerara una persona que no podía aprender idiomas. Entre los 16 y los 22 años de edad continuaba pensando lo mismo. Con 21 años asistí a un curso de terapia del habla proporcionado por el NHS en Nottingham. En este curso conocí y entablé amistad con otras nueve personas que tartamudeaban, entre ellos había personas que se encontraban en el Reino Unido por varias razones y tenían diferentes niveles de inglés. Independientemente de su nivel de inglés o del número de disfluencias que experimentaron, me parecieron todos unos comunicadores increíblemente hábiles. El tiempo que pasé con ellos me inspiró, y al año siguiente decidí lanzarme a la aventura y me mudé a España en un intento de aprender español. Armado con un glosario y un podcast de nivel principiante me mudé a España y me adentré en el idioma.

 

Cita extraíble: “Casi nueve años después, todavía estoy en España y poco a poco he ido aprendiendo el idioma”

 

Casi nueve años después, todavía estoy aquí y poco a poco he ido aprendiendo el idioma. En 2015 me presenté y pasé el examen de nivel intermedio superior de español (www.dele.org) y comencé un doctorado en la Universidad de Valencia. Ahora estoy en el proceso de estudiar cómo la ansiedad afecta a las personas que tartamudean en el aprendizado de un idioma extranjero. Mi investigación me ha permitido hablar con varias personas que tartamudean y otras que no sobre sus experiencias aprendiendo inglés en España. Además de la investigación formal que he llevado a cabo, también puedo recurrir a la multitud de casos anecdóticos que otras personas me han proporcionado y a lo largo de mis propias experiencias como persona que tartamudea. He encontrado el aprendizaje del idioma increíblemente difícil, pero también enormemente gratificante. Creo que he aprendido mucho sobre mí mismo durante el proceso, y este crecimiento personal me ha permitido ser más consciente de mis perspectivas sobre comunicación y lenguaje.

 

Superando los desafíos

 

Basado en mi investigación hasta ahora, creo que la mayoría de personas tiene dificultades con el aprendizaje de lenguas extranjeras, especialmente en la escuela secundaria. Estas dificultades pueden ser incluso más intensas si se combinan con la tensión generada frecuentemente por el tartamudeo. En mi opinión, algunas personas que tartamudean se han desviado un poco el aprendizaje
de idiomas. En muchos casos, a pesar de tener una actitud positiva hacia el aprendizaje, han encontrado el tema agobiante y se han desanimado por sus experiencias en las clases. En algunos casos esto puede llevar a que un estudiante se considere incapaz de aprender idiomas, tanto como yo lo hice durante un período importante de mi vida. En el Reino Unido, a veces somos reacios a aprender idiomas, recurriendo al consuelo equivocado, pero reconfortante de que “todos hablan inglés”. Esto puede ser cierto en diferentes grados en algunas partes del mundo, pero esta actitud contradice las otras ventajas que el conocimiento de otros idiomas puede ofrecernos.

 

Aprender (y usar) otro idioma puede ofrecernos una multitud de beneficios, desde ayudar a evitar la demencia, a mejorar nuestras oportunidades de empleo, ampliar nuestro círculo de amigos y permitirnos ver el mundo desde perspectivas ajenas. El aprendizaje de idiomas puede ser algo serio, pero también puede ser increíblemente peculiar, ¿por qué los españoles sienten la necesidad de expresar su deseo de defecar en la leche cuando están enfadados, por ejemplo? ¿o por qué los italianos creen que alguien ha puesto una pulga en su oreja cuando sospechan de algo? Para los noruegos, estar en una posición favorable es similar a estar en medio de mantequilla derritiendo en gachas de avena. Estos son sólo algunos ejemplos de cómo los idiomas pueden darnos una visión divertida y revelador del mundo.

 

Hay razones para creer que el aprendizaje de lenguas extranjeras puede ser difícil para las personas que tartamudean. Investigaciones sugieren que muchas de las personas que tartamudean también experimentan ansiedad social y comunicativa. El aprendizaje de lenguas extranjeras se destaca por tener un conjunto de desafíos casi único en comparación con otros temas académicos. Entonces, no es de sorprender que la investigación haya demostrado que muchos estudiantes que de otra forma están relajados experimenten ansiedad en sus clases de idiomas. La ansiedad es un factor importante en el aprendizaje y los estudiantes con mucha ansiedad tienen dificultades para retener información, esto puede tener un efecto grave en su progreso sobre un tema en particular. Estos factores ofrecen una idea de la naturaleza desafiante del aprendizaje de idiomas para todos los estudiantes, y particularmente para algunos de los que tartamudean.

 

Sin embargo, se podría argumentar al contrario, y hay razones para creer que las personas que tartamudean pueden ser muy eficaces como estudiantes de idiomas extranjeros. Considero que en lugar de ver el tartamudeo como una barrera para un aprendizaje y comunicación efectivos, podemos estar orgullosos de la forma en que negociamos el lenguaje y el significado de una manera tan ágil. Nuestra destreza lingüística podría ser aprovechada positivamente.

 

Diez consejos

 

Los siguientes diez puntos son una colección de observaciones, métodos o perspectivas que me han ayudado a mí, o a otras personas que tartamudean, durante el proceso de estudio de un idioma. Esto no quiere decir van a funcionar para todo el mundo, pero espero que por lo menos haya uno o dos consejos que puedan ayudar a estimularles hacia un aprendizaje más eficaz.

 

Este artículo también sirve como un llamado a los maestros, quienes deben tranquilizar e inspirar a los estudiantes que tartamudean. El apoyo y la comprensión de los maestros desempeñan un papel importante en la motivación de todos los estudiantes, pero es particularmente importante cuando consideramos a aquellos que pueden estar encontrando un tema particularmente desafiante. Este punto no puede ser enfatizado lo suficiente.

 

  1. Habla con tu profesor sobre la tartamudez

 

Los maestros quieren que sus alumnos se sientan cómodos y comprometidos. La gran mayoría de ellos dedican mucho tiempo y esfuerzo a formular clases que esperan sean de interés para sus estudiantes. La enseñanza, en su esencia, es una profesión desafiante, y ningún maestro se desanimará o decepcionará al tener un estudiante que tartamudea en su clase. Lo verán como una oportunidad para aprender y para despertar las habilidades de enseñanza que están latentes. Es desafortunado que la mayoría de los maestros no hayan recibido ninguna capacitación formal u orientación sobre cómo abordar o motivar a los estudiantes que tartamudean. Los profesores de lenguas extranjeras son naturalmente inquisitivos sobre el idioma y cualquier cosa que les proporcione una perspectiva diferente sobre el aprendizaje y el uso del idioma debe ser bien recibida.

 

Las personas que tartamudean me han dicho que hablar con los maestros sobre su tartamudeo les ha ayudado a sentirse más relajados en clase, y que sus maestros han sido comprensivos y compasivos. En algunos casos, una sola conversación ha llevado a los estudiantes a disfrutar más de las clases. En otros, el estudiante y el profesor han elaborado un plan de acción en privado, que luego utilizan en el aula para facilitar la participación y el aprendizaje. Un ejemplo de este tipo de arreglo era un estudiante que pedía ser el primero en cualquier actividad de conversación porque el hecho de esperar su turno le provocaba un aumento de ansiedad.

 

Idealmente un profesor estará disponible antes o después de una clase, o en otros momentos durante la semana para hablar con los estudiantes en privado. Si no es así, deberán estar encantados de dedicar tiempo para discutir cualquier preocupación que tengan los estudiantes. Plantear el tartamudeo por primera vez puede ser muy desalentador; en algunos casos puede ser más cómodo escribir una nota explicando que tartamudear es algo de lo que le gustaría hablar. En estas circunstancias, el profesor debe encontrar un momento apropiado para continuar la conversación.

 

Hablar sobre el tartamudeo y cualquier desafío que pueda suponer puede ser un paso difícil de dar, pero también puede ser muy liberador. Podría servir para reducir la tensión y ayudar a desviar el foco de la tartamudez y dirigirlo hacia otras áreas de la clase.

 

  1. Usa tus habilidades para encontrar palabras alternativas

 

A lo largo de mis conversaciones con otras personas que tartamudean, evitar ciertas palabras ha sido un tema común. Muchos de nosotros estamos de acuerdo en que la evasión de palabras y situaciones particulares debe ser reducida e idealmente eliminada. Sin embargo, no podemos retractarnos del tiempo que algunos de nosotros hemos pasado tratando de evitar el tartamudeo evadiendo palabras difíciles o estructuras de oraciones. Esta fase puede ser vista negativamente, o podríamos reimaginarla como un programa de entrenamiento en gimnasia lingüística. Esta idea es resumida maravillosamente por el novelista tartamudo David Mitchell:

 

“Un tartamudeo es un curso de lingüística práctica. Cuando estoy de viaje promocionando un libro, identifico algunos pasajes que funcionan bien cuando los leo en voz alta, y los leo en librerías, festivales, etc. Inevitablemente, tartamudearé en una o dos palabras en el pasaje. Sé que están ahí, que me están esperando: algunas noches puedo decirlas, pero guardo sinónimos para las palabras o frases clave bajo la manga, de modo que si estoy cansado, o si estoy especialmente torpe con mi tartamudeo, tengo la posibilidad de sustituirlas por una palabra alternativa. Sin embargo, cuando tenía 12 o 13 años, solía tener que “autocargarme” todo el tiempo. Pronto aprendí que algunos sinónimos son más parecidos que otros. Aprendí que las palabras son cosas finamente calibradas, cuyo significado o fuerza se puede ajustar por inflexión; que un simple énfasis en una sílaba puede alterar el centro de gravedad de una frase. También aprendí sobre el registro léxico, que algunas palabras y frases suenan más formales, “adultas” y latinas, mientras que otras palabras y frases son más “de calle”, más “de adolescente”, tal vez más anglosajonas. Por supuesto, todos los hablantes nativos de una lengua aprenden esto intuitivamente también, pero para un niño que tartamudea es un medio de supervivencia en el patio del colegio; nosotros realmente lo aprendemos”

 

(Thirteen ways of looking at a stammer www.stotteren.nl/images/nieuwsbrief/13_Ways_of_Looking_at_a_Stammer_David_Mitchell.pdf)

 

Piensa en la cantidad de sinónimos que conoce en su lengua materna. ¿Conoces varias maneras de decir la misma palabra? Obviamente no muchos de nosotros somos tan talentosos como David Mitchell, pero sé por experiencia personal que mis dificultades para pronunciar algunas palabras me llevaron a aprender alternativas, y que este proceso ha ampliado mucho mi vocabulario. Un vocabulario amplio y variado es un beneficio en cualquier situación, y en un idioma extranjero puede ayudar tanto con la autoexpresión como con la comprensión.

 

  1. La falta de fluidez es la norma en las clases de idiomas

 

Todo el mundo en estas clases es difluente. Nadie dispone del nivel de control y facilidad que disfrutan en su lengua materna. Las “reglas” generales que rigen la comunicación cotidiana, algunas de las cuales pueden ser discriminatorias para los tartamudos, son generalmente ignoradas. La ansiedad es una cosa corriente; las investigaciones sugieren que la mayoría de los estudiantes son afectados por esta. En este sentido, puede ser útil pensar que otros miembros de la clase están experimentando lo que muchas personas que tartamudean experimentan a diario al usar su lengua materna. Vale la pena recordar que aprender un idioma es una tarea difícil para todos y que otros no están acostumbrados a la sensación de disfluencia. La rutina diaria que acompaña a vivir con un tartamudeo podría serle útil cuando se enfrente a cualquier ansiedad que le provoque el aprendizaje idiomas.

 

  1. No todo es hablar en el aprendizaje de idiomas

 

La mayor parte de la enseñanza de lenguas extranjeras se basa en un enfoque comunicativo, en el que se anima a los estudiantes a producir oralmente lo más rapido posible, a pesar de no tener mucha experiencia en el idioma. Hablar es una parte importante de la comunicación, pero es sólo una parte del idioma. Escuchar, leer y escribir son elementos igualmente importantes; disfrutar de estas habilidades es esencial para el éxito en el aprendizaje de un idioma extranjero.

 

Trate de encontrar ejemplos del idioma que está aprendiendo en contextos que ya aprecia y que conoce. Si tiene un gran interés en la música piense en las miles de nuevas canciones que podrá escuchar con oídos frescos. La misma idea se aplica al cine, la poesía, la literatura, la tecnología, la moda y la cocina, entre muchos otros. Cualquier contacto e interacción con un idioma es positivo, y esta interacción puede ser de muchas formas, siendo el hablar sólo una de ellas.

 

  1. Aprovecha la oportunidad de usar un nuevo acento

 

Algunas personas que tartamudean sienten que si usan un acento diferente experimentan una reducción en la tensión al hablar. El aprendizaje de un idioma extranjero requiere que encuentre su propia voz en un nuevo idioma, nadie espera que pronuncie perfectamente o que adopte un acento que sea idéntico al de un hablante nativo. Sin embargo, la fonética y el ritmo de un idioma animan naturalmente al hablante a pronunciar y articular palabras de una manera diferente. Aproveche la oportunidad de experimentar y encontrar su voz en este idioma, una que le ayude a sentirse cómodo y relajado.

 

  1. Nuevos sonidos pueden abrir nuevas puertas

 

Ampliando la idea del punto anterior, un idioma extranjero requiere que asimile y practique nuevos sonidos, algunos de los cuales pueden no estar presentes en su lengua materna. La exposición y la práctica de un conjunto diferente de fonemas puede ayudarnos a ser más conscientes del lenguaje. Pueden introducirnos a nuevos sonidos, algunos de los cuales pueden ser difíciles, pero otros pueden poseer un cierto encanto en su inusualidad. Puede ser tentador descartar algunos sonidos por ser extraños o sentirse fuera de lugar cuando se dicen las primeras veces. Trate de superar esta sensación y dé la bienvenida a estos nuevos sonidos como una parte más del lenguaje, déles la oportunidad de descansar en su mente y vea cómo se desarrollan.

 

  1. Los hablantes nativos son a menudo más considerados con los no nativos.

 

Los hablantes nativos a menudo ofrecen a los hablantes no nativos que hacen el esfuerzo de comunicarse en un idioma extranjero una gran cantidad de tiempo y paciencia. Los británicos no tienen la mejor reputación cuando se trata de aprender idiomas, o incluso de intentar utilizar idiomas extranjeros en el extranjero. Los visitantes que lo hacen a menudo son muy apreciados simplemente por esforzarse por comunicarse en un idioma que no es el suyo. Más del 50% de la población mundial es bilingüe4 e incluso las personas que no hablan otro idioma son conscientes de los retos que implica el aprendizaje. Trate de tener esto en mente cuando piense en sus experiencias de aprendizaje de otro idioma.

 

  1. Aprovecha la oportunidad para reinventar el lenguaje

 

En mi caso, aprender un nuevo idioma me permitió dar un paso atrás y dejar atrás algunas de las preocupaciones y temores que había acumulado a lo largo de los años. Tenía una pizarra limpia en la que podía reiventar mi relación con el lenguaje. Esto me ayudó a ver el idioma que estaba aprendiendo bajo una nueva luz, me di cuenta de que empecé a reevaluar algunas de las preocupaciones que había desarrollado en relación con mi idioma materno. [¿Un ejemplo de la preocupación que superaste? -No estoy seguro de qué estas diciendo aquí y un ejemplo ayudaría.] Pude confrontarlas y creo que esto me ha ayudado con mi actitud hacia la comunicación en general.

 

Por ejemplo, me resulta mucho más fácil presentarme en español que en inglés. Conocer gente nueva siempre fue algo que siempre me resultó desafiante, normalmente porque tartamudeaba cuando decía mi nombre. Este cambio me ha ayudado a sentirme más cómodo en situaciones sociales en general, tanto en español como en inglés.

 

  1. Las aplicaciones e Internet ofrecen excelentes recursos para ayudarle a aprender un idioma

 

Internet y los teléfonos inteligentes han creado nuevas vías para que los estudiantes administren el aprendizaje a su manera. Aproveche las muchas [formas] disponibles para mejorar su conocimiento del idioma que esté aprendiendo. Aplicaciones móviles como Duolingo, Busuu, FluentU, Memrise, HelloTalk y Mindsnacks están disponibles a precios relativamente bajos (y algunas son completamente gratis). Este tipo de recursos permiten a los estudiantes complementar cualquier enseñanza formal que estén recibiendo de una manera rápida y manejable y lejos de cualquier ansiedad que una clase de idiomas pueda provocar. Para las personas que tienen dificultades para expresarse oralmente en una clase, hay opciones para chatear o hacer videollamadas con hablantes nativos, muchos de los cuales sólo desean practicar su inglés a cambio.

 

Para complementar estas aplicaciones hay una gran variedad de podcasts dedicados al aprendizaje de idiomas. Estos podcasts esencialmente le permiten asistir a una serie de clases de idiomas (la mayoría de las veces gratuitas) y escuchar y aprender de las preguntas y errores que otros estudiantes encuentran en su viaje. El podcast Creative Language Learning, el 101 seriesde Innovative Languagey el News in Slow… son sólo algunas de las más recomendadas.

Las aplicaciones y podcasts ofrecen la oportunidad de practicar y desarrollar el lenguaje lejos de las presiones de un entorno tradicional de clase. Son una manera fácil de aumentar su comprensión de un idioma, lo que tendrá un efecto positivo en su confianza.

 

  1. Toma tu tiempo

 

El aprendizaje de idiomas en un contexto académico puede parecer muy precipitado. Se requiere que los estudiantes sepan lo suficiente para aprobar un examen sin realmente tener tiempo para absorber naturalmente el lenguaje y su carácter. Esto puede hacer el proceso aún más difícil y en algunos casos más estresante.

No deje que esto le desanime, piense en cómo los niños aprenden un idioma, pasando por diferentes fases durante las cuales desarrollan y practican diversas habilidades. Ahora imagine que como ya ha pasado por este proceso en un idioma, puede usar las habilidades que ha aprendido a lo largo del camino para ayudar con el proceso de aprendizaje de un nuevo idioma. A veces puede ser beneficioso recordar que el aprendizaje de idiomas es un proceso natural, uno del que todos los seres humanos somos capaces. Si usted está luchando, probablemente tendrá más que ver con el contexto o la manera en que usted está tratando de aprender que con su habilidad natural. Recuerde centrarse en los aspectos positivos y tratar de ser consistente en sus estudios.

 

Estudiar un nuevo idioma es un poco como aprender un nuevo instrumento, puede parecer muy difícil al principio, pero una vez que dominas lo básico, tu conocimiento puede mejorar muy rápidamente.

 

Ronan Miller es candidato a doctorado en la Universidad de Valencia, España.
Ronanlmiller@gmail.com

 

Este artículo apareció originalmente en https://www.stammering.org/Speaking-out/article/Foreign-Language-Learning-and-stammering-some-Reflections

 

Notas al pie

 

1 Craig, A. y Tran, Y. (2014), Iverach, L. y Rapee, R. M. (2014), Kraaimaat, w. f el., Vanryckeghem, M. y Van Dam-Baggen, R. (2002)

 

Horwitz, Horwitz, K. E., M. B. y Cope, J. (1986), Price, M. L. (1991), Tallon, M. (2009)

 

St. Pierre, 2012

 

Ansaldo, A. I., Marcotte, K., Scherer, L. & Raboyeau, G. (2008)

 

Referencias

 

Ansaldo, A. I., Marcotte, K., Scherer, L. & Raboyeau, G. (2008). “Language therapy and bilingual aphasia: Clinical implications of psycholinguistic and neuroimaging research”. Journal of Neurolinguistics, 21(6), 539-557.

 

Craig, A. y Tran, Y. (2014): “Trait and social anxiety in adults with chronic stuttering: conclusions following meta-analysis”. Journal of fluency disorders, 40, 35-43.

 

Horwitz, E. K., Horwitz, M. B. y Cope, J. (1986): “Foreign language classroom anxiety”. The modern language journal, 21 (3), 125-132.

 

Iverach, L. y Rapee, R. M. (2014): “Social anxiety disorder and stuttering: Current status and future directions”. Journal of fluency disorders, 40, 69-82.

 

Kraaimaat, W. F., Vanryckeghem, M. y Van Dam-Baggen, R. (2002): “Stuttering and social anxiety”. Journal of fluency disorders, 27, 319-331.

 

Mitchell, D. (2005) “Let Me Speak”, Speaking Out, British Stammering Association

 

Pierre, J. S. (2012). “The construction of the disabled speaker: Locating stuttering in disability studies”. Canadian Journal of Disability Studies, 1(3), 1-21.

 

Price, M. L. (1991): “The subjective experience of foreign language anxiety: Interviews with highly anxious students”. Language anxiety: From theory and research to classroom implications, 101-108.

 

Tallon, M. (2009): “Foreign language anxiety and heritage students of Spanish: a quantitative Study”. Foreign language annals, 42, (1), 112-137.